El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su país no había perdido soldados durante los últimos seis o siete meses del conflicto con Irán. Sin embargo, los registros oficiales del Pentágono contabilizan 23 militares estadounidenses fallecidos desde el inicio de la guerra, a finales de febrero.
La declaración contrasta con los datos del propio Departamento de Defensa y con un acto encabezado por Trump el pasado 22 de julio en la base aérea de Dover, donde recibió los restos de cuatro militares estadounidenses que murieron en ataques iraníes en Jordania e Irak.
Según los registros públicos, de los 23 fallecimientos contabilizados, 11 corresponden a acciones hostiles y 12 ocurrieron en circunstancias no relacionadas directamente con combates.
Entre los casos más recientes figuran dos integrantes de la Fuerza Aérea estadounidense que fallecieron en octubre mientras apoyaban las operaciones militares. Ambos murieron en incidentes clasificados como no hostiles.
Los datos del Pentágono ofrecen un registro de las bajas militares durante el conflicto y contrastan con las declaraciones del mandatario sobre las pérdidas humanas sufridas por las fuerzas estadounidenses.
