Un grupo de obreros de la construcción realizó un sorprendente hallazgo en el sótano de una propiedad ubicada en Dendermonde, Bélgica, donde encontraron un tesoro compuesto por monedas y 49 lingotes de oro, cuyo valor estimado alcanza los $10.4 millones, equivalentes a unos 9 millones de euros.
El descubrimiento abrió una particular disputa sobre quién podría convertirse en el propietario de la millonaria fortuna.
De acuerdo con la legislación civil de Bélgica citada en los reportes sobre el caso, el propietario legítimo del tesoro o sus herederos tendrían un período de cinco años para reclamarlo, siempre que puedan demostrar su titularidad.
Si durante ese plazo nadie acredita ser el propietario y las autoridades descartan que el oro tenga un origen delictivo, la fortuna podría repartirse entre quienes realizaron el hallazgo y el propietario del terreno.
Según esta disposición, el 50 % correspondería al equipo de la empresa constructora que encontró el tesoro y el otro 50 % al dueño de la propiedad.
Por ahora, el hallazgo plantea una pregunta que podría tardar años en resolverse: ¿aparecerá alguien que pueda demostrar legalmente que ese millonario tesoro le pertenece?

