El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha convocado a su gabinete de seguridad para definir los próximos pasos en la guerra contra Gaza. Según medios locales, se encuentra sobre la mesa un plan para ocupar completamente el enclave palestino, incluyendo la ciudad de Gaza y los campos de refugiados, en una operación que podría durar hasta cinco meses y requerir una gran movilización de reservistas.
La posible expansión de la ofensiva ocurre mientras persiste el clamor de las familias de los 49 rehenes aún retenidos por Hamás, de los cuales al menos 27 habrían fallecido, según el ejército israelí. Este jueves, algunos de sus familiares se acercaron simbólicamente en barcos a la costa de Gaza para pedir ayuda internacional: “¡Mayday! Necesitamos al mundo para salvar a nuestros seres queridos”, gritaron mientras arrojaban salvavidas al mar.
La ONU ha advertido que Gaza se encuentra al borde de una hambruna generalizada. Tras casi 22 meses de guerra, el 87% del territorio está militarizado por Israel y sometido a evacuaciones. Las zonas aún no ocupadas —como Khan Younés, Gaza capital y Deir al Balah— son las más pobladas y vulnerables.
Mientras tanto, el jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, habría expresado su oposición a una ocupación total, advirtiendo que podría poner en riesgo la vida de los rehenes. Sin embargo, el ministro de Defensa, Israel Katz, declaró que las fuerzas armadas ejecutarán las decisiones políticas sin reservas.
El término “kibbush” (ocupación, en hebreo) usado por autoridades y prensa israelí, ha generado debate: ¿se trataría de un control militar temporal o una ocupación prolongada con posible reinstalación de colonias judías? El recuerdo de la retirada israelí de Gaza en 2005 resurge ahora con fuerza en el debate público.
Desde Gaza, el temor es palpable. Ahmad Salem, residente del campo de refugiados de Jabalia, lo resume con angustia: “Vivimos con miedo cada día. Si Israel extiende su ofensiva terrestre, seremos los primeros en morir. No hay ningún lugar seguro”.
Según autoridades locales, 33 personas murieron este jueves por ataques israelíes, entre ellos ocho civiles que esperaban ayuda humanitaria en el sur del territorio.
La comunidad internacional observa con creciente preocupación una guerra que amenaza con entrar en su fase más destructiva.
